domingo, 22 de marzo de 2015

La vida y la muerte son amigas amándose incuestionablemente

La muerte es parte de la vida, la vida es nada sin la muerte, entre ellas existe tal complicidad, que la una no es sin la otra. Ambas son igualmente misteriosas e inentendibles. Las dos se declaran a sí mismas justas y despiadadas. Son amigas amándose incuestionablemente. La vida es energía la muerte es la falta de ésta. No existe oscuridad más profunda que la ausencia de conciencia. El beso entre la vida y la muerte se da sólo una vez, es tan fuerte que la vida sirve toda el alma en él.
No ofendas a la vida ignorando a la muerte, no te aferres a la vida si antes no te has aferrado a la muerte, el hombre se ha obsesionado tanto con la vida, que ha negado la muerte creando religiones y promesas sobre la vida después de la muerte, ya sea en el mismo infierno: ¡no importa! ¡El hombre vivirá!
El hombre se ha obsesionado tanto de su relación con la vida que olvida que, la vida a quién realmente ama es a la muerte.
El hombre ha alimentado a la vida, y a propósito ha demostrado su odio a la muerte dejándola morir de hambre.
Pero la muerte no es mala ni buena, muerte sólo quiere vida y vida sólo quiere a muerte.
Se ha encaprichado tanto con la vida que la quiere para él solo y engaña a la muerte con una fiesta llamada guerra. No hay mejor manera de honrar a la muerte que respetando la vida. Acepta tu muerte cuando ya hayas honrado lo suficiente la vida. Aprecia la vida, la vida es tu mejor maestro, si te prestas té hará sabio y tendrás luz en tu conciencia.

A veces se llega a la vejez sin estar preparado para la muerte, pero a ella jamás le importa.