La muerte es parte de la vida, la vida es nada sin la
muerte, entre ellas existe tal complicidad, que la una no es sin la otra. Ambas
son igualmente misteriosas e inentendibles. Las dos se declaran a sí mismas
justas y despiadadas. Son amigas amándose incuestionablemente. La vida es energía
la muerte es la falta de ésta. No existe oscuridad más profunda que la ausencia
de conciencia. El beso entre la vida y la muerte se da sólo una vez, es tan
fuerte que la vida sirve toda el alma en él.
No ofendas a la vida ignorando a la muerte, no te aferres a
la vida si antes no te has aferrado a la muerte, el hombre se ha obsesionado
tanto con la vida, que ha negado la muerte creando religiones y promesas sobre
la vida después de la muerte, ya sea en el mismo infierno: ¡no importa! ¡El
hombre vivirá!
El hombre se ha obsesionado tanto de su relación con la vida
que olvida que, la vida a quién realmente ama es a la muerte.
El hombre ha alimentado a la vida, y a propósito ha
demostrado su odio a la muerte dejándola morir de hambre.
Pero la muerte no es mala ni buena, muerte sólo quiere vida
y vida sólo quiere a muerte.
Se ha encaprichado tanto con la vida que la quiere para él
solo y engaña a la muerte con una fiesta llamada guerra. No hay mejor manera de
honrar a la muerte que respetando la vida. Acepta tu muerte cuando ya hayas
honrado lo suficiente la vida. Aprecia la vida, la vida es tu mejor maestro, si
te prestas té hará sabio y tendrás luz en tu conciencia.
A veces se llega a la vejez sin estar preparado para la
muerte, pero a ella jamás le importa.